miércoles, 24 de enero de 2007

5 motivos por los que Hopper es la opción para la portada de un libro

Porque cualquier cuadro de Hopper...
1) Siempre cuenta una historia.
Da igual que los personajes se ignoren, que estén solos, que sea un faro o una luz en una pared.
La sensación es que allí pasa algo y nos dan ganas de imaginar qué es.

2) Siempre se adaptan al escenario.
Paisaje urbano o rural. Bar o cine. Hotel o tren. El circo o la droguería.
En cada pintura, hay un lugar que podrías conocer.

3) Siempre conmueve el color.
Desde el azul de las olas al amarillo de la hierba al viento y, por supuesto, el rojo-pasión-olvidada.
Entras en un museo de New York y te dan ganas de hacerte un vestido.

4) Siempre se adaptan al formato.
Algunos son panorámicos, como Nighthawks, y otros más cuadrados, como Sunday.
Sea como sea la portada, el editor va a encontrar uno que encaje por centímetros.

-1) Siempre se utilizan.
Por las 5 razones arriba mencionadas (y quizá por algunas más pero no sumarían 5) abundan los libros que adornan su portada con un cuadro de Hopper.
Me encantan, lo aseguro, pero... ¿no existe en el mundo ningún otro pintor compatible con la literatura?